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W. A. MOZART: Quinteto en mi bemol mayor, K. 452 (Estudio)

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» W. A. MOZART: Quinteto para piano y vientos en mi bemol mayor, K. 452

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WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791)Mozart consideraba este quinteto, acabado el 30 de marzo de 1784, en la proximidad de toda una serie de conciertos para piano (K. 449, 450, 451, 453, 456, 459…) y que vendría a ser su única partitura para vientos y piano, ¡como su mejor obra compuesta hasta el momento! A la vez música de cámara refinada, divertimento aristrocático y ejemplo perfecto de diálogo concertante, en efecto es un logro que ningún otro compositor ha igualado, ni siquiera Beethoven, cuyo juvenil op. 16 adopta deliberadamente la misma plantilla y la misma tonalidad. Se trata, en cierta medida, de un concierto de cámara, género en el que los cuartetos con piano K. 478 y 493 alcanzarán la perfección.

1. La obra se abre con una amplia y majestuosa introducción lenta (Largo), de gran unidad expresiva pese a la multiplicidad de sus ideas melódicas (¡paradoja bien mozartiana!). La exposición, pese a todo concisa, del Allegro moderato presenta la misma abundancia: sólo una pizca de ella bastaría para nutrir un movimiento de un compositor menos pródigo. La llegada a la tonalidad de la dominante es lo único que permite identificar al “segundo” tema, pero, no obstante, es solamente el primero -formado por un dulce antecedente sincopado del piano y de una respuesta decidida del tutti (con un motivo ascendente y con trino que se volverá a encontrar en el Larghetto)- el que es utilizado en el breve pero estricto desarrollo que inicialmente modula por tonos ascendentes, y después trabaja `por eliminación la pequeña desinencia dos semicorcheas-negra. La reexposición es muy variada en el detalle, no solamente en el reparto de los instrumentos, sino también por un nuevo y breve desarrollo modulante del tema principal. Todavía hay una pequeña coda, con un diseño virtuosístico para solo de trompa.

2. El Larghetto en si bemol (3/8) es uno de los más raros milagros mozartianos. Es una forma sonata, pero aquí, cosa excepcional en un movimiento lento, el desarrollo central es muy largo. Se observa de entrada el motivo trinado que viene del primer movimiento. Después se entabla un maravilloso diálogo modulante entre los vientos. Un “puente” en corcheas ligadas con cromatismos lánguidos y sensuales lleva al tema conclusivo, cantado por el piano bajo los acordes de los vientos. El desarrollo parece querer arrancar de un nuevo tema en mi bemol; pero, repentinamente, comienza una de esas revêries armónicas de audaces cromatismos de las que Mozart posee el secreto. Al poco tiempo, henos proyectados hacia mi menor, do mayor y re menor. Con la reexposición, en el piano, la sima entreabierta parece que se vuelve a cerrar, pero nuevas aventuras nos esperan. La melodía de la trompa que dió lugar al diálogo de los vientos en la exposición, aparece completamente transformada, en un recorrido modulante de nuevo atormentado y complejo, y el “puente” en corcheas ligadas cromáticas es enormemente amplificado. El tema conclusivo es ahora tratado también en diálogo.

3. El Rondo (Allegretto) posee un estribillo memorable, gracioso y noble a la vez, expuesto por el piano solo y recapitulado después en tutti. El tema del primer episodio intercalado recuerda por sus síncopas al del primer movimiento. El segundo, oscila sin cesar entre do menor y mi bemol, en un diálogo concertante de una melancolía graciosa y sonriente. Un desarrollo modulante a través de tonalidades menores conduce inopinadamente al retorno del primer couplet, en sustitución del estribillo, del cual solamente la segunda mitad es recapitulada. Un calderón introduce una cadenza in tempo para todos los instrumentos, de la que se desarrollan imitaciones en un tercer couplet con un tema nuevo, gracioso, en diálogo concertante, que precede a la última reaparición del estribillo inmediatamente seguido por una coda que retoma la segunda mitad del estribillo inmediatamente seguido por una coda que retoma la segunda mitad del segundo couplet antes de concluir con algunos compases enérgicos.

  • H. Halbreich
    Guía de la música de cámara
    pp. 1013-1015
    Dirigida por Françoix-René Tranchefort
    Alianza Diccionarios
    Madrid 1995


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1 comentario hasta ahora

me gusto mucho la info! pero lo que necesito es la musica de camara de mozart !

Angela
Julio 25th, 2010 at 20:02