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W. A. MOZART: Trío en si bemol mayor, K. 502 (Estudio)

Este artículo fue publicado previamente en la página de Audiocámara del Aula de Música de Cámara del Conservatorio Superior de Música de A Coruña.
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WOLFGANG AMADEUS MOZART (1756-1791)Acabado en Viena el 18 de noviembre de 1786, algunos días antes del Concierto para piano y orquesta en do mayor, K. 503 y de la Sinfonía Praga, el Trío en si bemol fue publicado por Artaria en Viena en noviembre de 1788, con el número de op. 15. Emparentado con el K. 496, este Trío presenta sin embargo una mayor concentración de ideas, y se corresponde más con la concepción moderna del género: en particular, el violonchelo deja su papel de mero doblaje.

1. Allegro (si bemol mayor, 4/4): Mozart da muestras aquí de una gran libertad formal al escribir un allegro de sonata, monotemática en la exposición, donde, no obstante, y sólo después de la barra de repetición, aparece un segundo tema, constituyendo así una especie de interludio antes de pasar al desarrollo. La elección de la tonalidad “militar” de si bemol, incita la idea de las terceras cromáticas para el primer tema, próximas a las que abrían el Concierto para piano K. 450 de dos años antes. Destaca la breve célula presentada por el violín y que divide las dos mitades del tema, pues ella va a desempeñar un papel esencial. El tema, confiado al piano, es reenunciado, pero truncado, y modula pronto hacia sol menor. Piano y violín dialogan sobre la célula señalada más arriba; un «puente» en semicorcheas lleva a un reenunciado del tema en la dominante, en el registro agudo del piano. Todo este pasaje, muy trabajado, parece de antemano que va a reemplazar al desarrollo ausente. El tema pasa enseguida a las cuerdas, con un contracanto adornado por trinos, y después da lugar a una elaboración contrapuntística del piano que genera roces armónicos audaces. Las cuerdas lo retoman en eco, en re menor, con un acompañamiento en semicorcheas muy concertante. El piano extrae de esta idea una cadencia brillante, pero siempre de escritura trabajada, Tras la barra de repetición, en lugar del esperado desarrollo aparece un auténtico segundo tema, en fa, tocado sotto voce por el violín. El piano y el chelo lo retoman enseguida en terceras, y después desaparece. El verdadero desarrollo comienza entonces y retoma los elementos presentados al final de la exposición; así pues, cabe hablar de doble desarrollo, repartido antes y después ele la barra de repetición. La reexposición constituye un interesante ejemplo de concentración del material presentado en la primer parte.

2. Larghetto (mi bemol mayor, 3/4): muy próximo al Andante del mismo Concierto K. 450, esta página muy poética sigue el mismo esquema: un tema seguido de dos variaciones separadas por un interludio a las que, a su vez, sigue una coda. El piano solo expone el bello tema ornamentado, que se eleva sobre un bajo ascendente por grados conjuntos y concluye en la dominante; el violín lo toma y lo lleva a la tónica. Observemos que se puede encontrar cierta similitud entre este tema y el que abre el Andante de la Sonata en si bemol op. 9 nº7 de Clementi, publicada en Viena en 1783. Tras un motivo secundario, modulante, la primera parte es recapitulada con un plus de ornamentación, sobre un acompañamiento arpegiado del piano que acentúa su encanto poético. Aparece un nuevo tema íntimo, recogido, en la bemol mayor, en el piano, sobre una larga nota tenida (la dominante) en el chelo. El primer tema sufre una última metamorfosis acompañada por arpegios del piano, más expresiva aún y seguida de una coda.

3. Allegretto (si bemol mayor, 4/4): es el primer movimiento de Trío firmado por Mozart en el que el violonchelo se emancipa suficientemente, para asociarse con el violín y rivalizar de manera eficaz con el piano. Este importante Finale, construido en forma de rondó-sonata, se abre con un ritmo de gavota; el tema modulante, dotado de un acompañamiento sincopado muy gracioso, es presentado por el piano y después por las cuerdas. El «puente» modulante del piano, en tresillos, introduce una segunda idea, en fa mayor en el violín, que toma del modo menor su color particular. Un primer desarrollo trabaja la cabecera del primer tema, en sol menor, sobre un acompañamiento en tresillos del piano; después, los papeles se invierten: el piano se lanza en una combinación contrapuntística atrevida, en la que el primer y el tercer compases del primer tema son expuestos por ambas manos. Se repite entonces el primer tema, seguido inmediatamente de un nuevo desarrollo; ahora son los compases cuarto y quinto los trabajados. En cuanto a la cabecera del tema, ella da lugar a bellas imitaciones de las cuerdas sobre una carrera de tresillos del piano. El segundo tema vuelve ahora en mi bemol y después es espléndidamente desarrollado por la mano izquierda del piano bajo los tresillos de la derecha. El primer tema le sucede en este desarrollo y lleva a la reexposición, sin cambios, salvando las mutaciones tonales de rigor. Pero la fiebre contrapuntística de Mozart no se apaga: en la coda, se entrega a una nueva lucha de desarrollo, explotando los recursos de los temas con una audacia y un vigor sorprendentes.

  • H. Halbreich
    Guía de la música de cámara
    pp. 951-952
    Dirigida por Françoix-René Tranchefort
    Alianza Diccionarios
    Madrid 1995

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